Alimentación de caballos con paja y el libro "Sin miedo a la paja"


¿Por qué paja? Bueno, de eso se trata precisamente...

En el mundo ecuestre, prácticamente ningún alimento para caballos genera tanta controversia como la alimentación con paja.


Y durante mucho tiempo también pensé:

La paja se usa como lecho para los caballos. Hace casi 20 años, vine a Mallorca y compré mi primer caballo. Al darme cuenta de que no había heno en la isla, me quedé impactada. Pero la situación me obligó a replantearme las cosas.


Estaba familiarizado con las afirmaciones procedentes de Alemania:

Muchas de estas afirmaciones se refieren a la alimentación de caballos con paja, pero a menudo son demasiado generales.

  • Apto únicamente como ropa de cama.
  • Provoca cólicos.
  • Un último recurso.
  • No tiene valor nutricional.
  • Como mucho, como una pequeña adición.


Lo que comenzó como una solución improvisada se convirtió en una experiencia fundamental.

Me sorprendió lo bien que muchos caballos toleraron la paja o los alimentos similares a la paja.

La laminitis es poco común aquí. Lo mismo ocurre con el síndrome metabólico equino. Los caballos con sobrepeso severo son significativamente menos frecuentes que en muchas regiones de Europa Central.


Al mismo tiempo, me di cuenta de que alimentar solo con paja no es suficiente. La paja tiene una estructura rica, pero no es completa. Esta constatación me llevó a analizar la situación con más detenimiento.


La paja nunca fue un alimento de emergencia.


Durante siglos, la paja formó parte natural de la alimentación de los caballos. El heno, en su forma actual y fácilmente disponible, es, históricamente hablando, un desarrollo reciente. Los caballos de tiro, los caballos militares y las mulas se alimentaban de paja, forraje verde, salvado y avena. Desde una perspectiva evolutiva, el caballo es un animal que utiliza la energía de forma estructural, no un consumidor continuo de energía.


Por qué el escepticismo es moderno


El escepticismo actual hacia la paja surgió principalmente con la generalización de la alimentación continua con heno a partir de la década de 1990. En aquel entonces, los prados de heno eran más biodiversos y se gestionaban de forma menos intensiva. En estas condiciones, la alimentación continua con heno funcionaba sin problemas.


Hoy en día, la base ha cambiado: en muchos lugares el heno es más rico en energía, tiene un mayor contenido en proteínas y es menos diverso, mientras que el concepto sigue siendo el mismo.

Al mismo tiempo, se están integrando razas de caballos robustos y fáciles de mantener en sistemas originalmente diseñados para caballos de sangre caliente orientados al rendimiento. Para estos caballos, una dieta de forraje con alto contenido energético constante puede convertirse rápidamente en una carga metabólica.


En el sur de Europa, sin embargo, la paja siguió formando parte del pienso, constituyendo así una base más estructurada y con menor contenido energético.


La paja no es el problema.


Lo que importa no es que la paja se le dé al caballo por sí sola, sino cómo se le proporciona.


El problema no reside en la paja en sí, sino en la falta de diferenciación. Naturalmente, hablamos de paja de alta calidad, sin tratar. La calidad, el origen y la limpieza son requisitos fundamentales, como en cualquier alimento para animales.


Sí, es posible un alto contenido de paja. En el sur de Europa, no es raro encontrar raciones con un 70 % o más de paja. Sin embargo, lo fundamental es que la ración no solo sea efectiva, sino que además se complemente según las necesidades del animal.


Investigué precisamente esta cuestión. Durante mi formación, aprendí que se recomendaba un contenido máximo de paja del 20-30%; en la práctica, observé proporciones significativamente mayores. Mediante una suplementación específica con fuentes de proteínas, minerales y oligoelementos adecuados, se logró una estabilidad sostenible, incluso en mi propio caballo, que presenta problemas metabólicos.


Un cambio de perspectiva


Si bien en muchas regiones de Europa Occidental el heno se ha vuelto más rico en energía y menos estructurado, en el sur de Europa, el forraje estructuralmente rico y menos rico en energía ha seguido formando parte de la alimentación de los caballos y, por lo tanto, constituye una base sensata en la alimentación equina moderna.


Tras casi dos décadas de experiencia, sé que no hace falta contrastar lo bueno con lo malo. Lo que se necesita es conocimiento y la capacidad de combinarlos eficazmente.


Mi libro como puente


Mi libro, "Sin miedo a la paja: el oro olvidado de la alimentación equina", muestra por qué la alimentación con paja está recuperando importancia para los caballos en la actualidad.


Sirve de puente entre estas dos tradiciones de alimentación y demuestra por qué la alimentación con paja es beneficiosa para los caballos. Está adaptada al tipo de caballo, sus condiciones de vida y su metabolismo. Porque ni la paja ni el heno son intrínsecamente buenos o malos. Lo que importa es su calidad y cómo los utilizamos.


Si desea profundizar en el tema de la alimentación de caballos con paja, puede leer extractos de mi libro "Sin miedo a la paja: el oro olvidado de la alimentación equina" a través de los siguientes enlaces o comprarlo directamente.


Si desea profundizar en el tema, aquí encontrará más información sobre mi servicio de asesoramiento nutricional y análisis de raciones para caballos. Disponible online o presencialmente en Mallorca.

Buchcover: „Keine Angst vor Stroh“. Pferde im Sonnenuntergang mit Text über Pferdefütterung.


Mi libro: Sin miedo a la paja: el oro olvidado en la alimentación equina.

 

Está disponible en formato impreso y como libro electrónico en librerías y en línea a través de todos los minoristas conocidos, como Amazon, Thalia, Hugendubel, BoD y muchos más.


Impreso: ISBN: 9 783819 264450

Libro electrónico: ISBN 9 783695 141388