Entender la relación calcio-fósforo en los caballos
Por qué no son los alimentos individuales lo más importante, sino el equilibrio de toda la ración
Quien se interesa más profundamente por la alimentación equina, tarde o temprano se encuentra con la llamada relación calcio-fósforo. Y normalmente no tarda mucho en aparecer la confusión.
- Que demasiado fósforo es malo.
- Que demasiado calcio también.
- Que la avena es peligrosa.
- Que el salvado tampoco sirve.
- Que la alfalfa es un superalimento… o un problema.
Y entre todas esas opiniones, muchos propietarios intentan simplemente “hacerlo todo bien”.
Sin embargo, el verdadero problema muchas veces no es un alimento concreto, sino la falta de comprensión de por qué los caballos necesitan una determinada relación entre calcio y fósforo.
Porque los caballos no están hechos de tablas nutricionales. Están hechos de estructuras biológicas.
Y ahí es exactamente donde empieza la comprensión.
Por qué los caballos necesitan calcio y fósforo en una determinada proporción
Esto se debe, entre otras cosas, a que los huesos también están formados siguiendo esta proporción: aproximadamente 2:1 entre calcio y fósforo. Precisamente por eso muchas recomendaciones en alimentación equina se orientan hacia esta relación natural. En caballos adultos también se toleran relaciones de hasta 3:1.
El calcio y el fósforo son dos de los minerales más importantes del organismo del caballo.
Entre otras cosas, son necesarios para:
- huesos y dientes
- función muscular
- sistema nervioso
- metabolismo energético
- función celular
- regeneración
- crecimiento
Estos minerales no actúan de forma independiente, sino que trabajan estrechamente relacionados entre sí.
Por eso no es tan importante cuánto calcio o cuánto fósforo recibe un caballo, sino en qué proporción se encuentran ambos minerales.
Un buen ejemplo de ello es el propio hueso. Porque un hueso no está formado solo por calcio. Surge del equilibrio entre distintos minerales, especialmente calcio y fósforo, y precisamente en una relación cercana al 2:1.
El cuerpo construye sus estructuras a partir de este equilibrio biológico.
Y por eso la alimentación también debería orientarse hacia ese equilibrio.
Y por eso la relación es tan importante
Porque el calcio y el fósforo influyen mutuamente en su absorción y utilización dentro del organismo.
Dicho de forma sencilla:
Demasiado de uno puede dificultar el aprovechamiento del otro.
Por eso, en alimentación equina se intenta mantener una relación adecuada entre ambos minerales.
Normalmente se habla de una relación de entre 1,5:1 y 2:1. En caballos adultos también pueden tolerarse relaciones de hasta 3:1, aunque no deberían mantenerse mucho más altas durante largos periodos.
Pero hay algo aún más importante:
No hace falta que cada comida sea matemáticamente perfecta. Lo importante es la ración total a largo plazo.
Y precisamente ahí nacen muchos malentendidos actuales.
Porque hoy en día la alimentación equina suele simplificarse demasiado:
- cereales = malos
- calcio = bueno
- alfalfa = peligrosa
- salvado = problemático
Pero la biología no funciona de una forma tan simple.
¿Qué ocurre con un exceso de fósforo?
Históricamente, una relación calcio-fósforo desequilibrada era un problema sobre todo en caballos que recibían grandes cantidades de cereales sin suficiente aporte de calcio. Un ejemplo conocido fueron los antiguos caballos de molino. Estos caballos recibían mucho cereal y salvado porque realizaban trabajos pesados, pero muchas veces sin suficiente compensación de calcio. Como consecuencia, podían aparecer problemas óseos importantes. Los huesos se volvían más débiles e inestables. Hoy sabemos que el problema no era el fósforo en sí. El problema era el desequilibrio mantenido durante mucho tiempo.
También hoy en día algunas raciones pueden ser demasiado ricas en fósforo:
- grandes cantidades de pienso
- mucho salvado
- raciones muy ricas en cereales
- poco aporte de componentes ricos en calcio
Y esto no significa que el fósforo sea “malo”.
Al contrario: el fósforo es vital.
Participa, entre otras cosas, en el metabolismo energético celular.
Pero como ocurre tantas veces en nutrición:
la dosis y el equilibrio son lo que importa. Un exceso de fósforo puede afectar negativamente al aprovechamiento del calcio y provocar, con el tiempo, una carencia secundaria de calcio. Especialmente en caballos jóvenes esto puede afectar al desarrollo y estabilidad ósea, mientras que en caballos adultos aumenta el riesgo de problemas urinarios y cálculos.
Además, un exceso prolongado de fósforo puede sobrecargar los riñones, algo especialmente importante en caballos mayores o metabólicamente sensibles.
Incluso el riesgo de disbiosis intestinal puede aumentar cuando hay demasiado fósforo, especialmente en forma mineral.
Lo importante es entender que los problemas aparecen cuando el equilibrio permanece alterado durante mucho tiempo.
Y exactamente lo mismo ocurre cuando hay demasiado calcio en la ración.
Más calcio no significa automáticamente mejor
Curiosamente, hoy en día vemos muchas veces justo lo contrario de los antiguos problemas relacionados con el exceso de fósforo. Mientras antes predominaban las raciones ricas en fósforo, hoy — especialmente en algunas regiones de España — encontramos con frecuencia raciones muy ricas en calcio.
Esto se debe, entre otras cosas, a que en España tradicionalmente se alimenta de forma diferente que en Alemania.
En muchas regiones españolas siguen teniendo un papel importante:
- la paja
- la alfalfa
- la garba
- pequeñas cantidades de heno
Y la alfalfa ocupa aquí un lugar central. Con razón.
Porque la alfalfa es uno de los alimentos más interesantes para caballos:
- proteína de alta calidad
- aminoácidos esenciales
- proteína digestible en intestino delgado
- buena densidad energética
- pero también mucho calcio
Por eso puede ser muy útil para:
- caballos deportivos
- caballos mayores
- caballos delgados
- caballos en desarrollo muscular
Sin embargo, precisamente ese alto contenido en calcio puede hacer que la ración total termine siendo demasiado rica en calcio.
Y esto muchas veces se pasa por alto. Porque no solo la falta de calcio puede ser problemática. También un exceso mantenido de calcio puede dejar de ser equilibrado.
Una vez más: lo importante es el equilibrio.
Y por eso quiero hablar de algunos malentendimientos como los sieguientes:
Por qué “sin cereales” no significa automáticamente mejor
En Alemania existe desde hace años una fuerte tendencia hacia los piensos “sin cereales”. Muchas veces se transmite la idea de que los cereales son poco naturales o perjudiciales.
Pero suele olvidarse algo importante:
No han cambiado los cereales.
Lo que ha cambiado son las raciones.
Antes:
- los caballos recibían más paja
- trabajaban más
- se movían más
- recibían menos heno y de otras calidades
- las raciones tenían más estructura
Hoy vemos con frecuencia:
- henos muy energéticos
- poca o ninguna paja
- menos movimiento
- sobrealimentación
- miedo a los alimentos tradicionales
Y por eso algunos alimentos fueron demonizados injustamente. Un gran ejemplo es la avena.
La avena: más injustamente criticada de lo que merece
La avena probablemente es uno de los alimentos más incomprendidos en la alimentación equina moderna.
Y, sin embargo, posee muchas características muy adecuadas para el caballo.
La avena aporta:
- almidón bastante digestible en intestino delgado
- una buena cantidad de fósforo
- energía rápidamente disponible
- buen perfil de aminoácidos
- proteína digestible de buena calidad
- alta palatabilidad
Especialmente en caballos que trabajan, la avena puede ser un alimento excelente.
¿Entonces por qué desapareció de tantas raciones?
Muy sencillo:
- porque las raciones cambiaron.
- Antes los caballos vivían sobre paja y recibían heno dos veces al día. Cuando terminaban el heno, seguían consumiendo fibra estructural gracias a la paja.
- Con el aumento de la alimentación basada casi exclusivamente en heno, desapareció gran parte de esa estructura.
Y entonces la avena, rica en fósforo, podía desequilibrar más fácilmente la relación calcio-fósforo.
Así no la avena es el problema sino el cambio de la construcción completa de las raciones.
Además no todos los cereales son iguales
Hoy en día se habla muchas veces de “los cereales” como si todos fueran iguales.
Pero no lo son. La avena se considera especialmente adecuada para caballos porque su almidón se digiere muy bien en el intestino delgado.
Otros cereales son bastante diferentes. La cebada, por ejemplo, es más energética, pero su almidón es menos accesible. Por eso necesita ser triturada, cocida o procesada.
Alemania y España: dos mundos de alimentación muy distintos
El tema de la relación calcio-fósforo se vuelve especialmente interesante cuando se comparan distintos países.
Alemania y España muestran desarrollos casi opuestos.
En Alemania predominan:
- grandes cantidades de heno
- poca o ninguna paja
- miedo a los cereales
- piensos “grain free”
- forrajes muy energéticos
En España siguen siendo habituales:
- la paja
- la alfalfa
- la garba
- raciones más simples y estructuradas
Y precisamente por eso los problemas también son distintos.
Mientras en Alemania históricamente se hablaba más de excesos de fósforo, en España vemos muchas veces raciones muy ricas en calcio.
Y por eso no existen soluciones universales.
Conclusión: Lo importante no es un solo alimento, sino el equilibrio
La alimentación equilibrada no consiste en demonizar alimentos individuales, sino en entender cómo encajan dentro de la ración completa.
Una misma alfalfa puede funcionar perfectamente en una ración… o desequilibrarla, dependiendo del resto de componentes.
Lo mismo ocurre con:
- la avena
- el salvado
- la paja
- el heno
Además cada caballo es diferente:
- metabolismo
- trabajo
- tipo de forraje
- clima
- movimiento
- edad
- condición corporal
Todo influye.
Precisamente ahí está también el trabajo de una asesora nutricional: no valorar un alimento de forma aislada, sino construir una ración práctica, equilibrada y adaptada a cada caballo.
Si quieres saber si la ración de tu caballo realmente está equilibrada, puedes ponerte en contacto conmigo para una asesoría nutricional individual.
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